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La Rioja y el mapa
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| Confeccionar un mapa de fosas, 75 años después de que muchas de ellas se abrieran en aquellas madrugadas del verano, otoño e invierno de 1936, tiene su importancia. Ciertamente. Pero tendría mucha más, si se hiciera, si se hubiera hecho, para servir de pauta y guía para exhumar todas las fosas que todavía están pendientes de encontrar y de abrir. Con el compromiso de la única institución con poder político y económico para ello. El propio Gobierno, responsable por otra parte, que no culpable, del hecho de que miles de ciudadanos españoles sigan todavía, 75 años después, tirados en cunetas y fosas comunes por todo el País. Pero estaba bien dibujar un mapa de las fosas con criterios y medios profesionales. El gobierno de la nación pasó el testigo a los gobiernos regionales y ahí, en La Rioja, nos topamos con el gobierno del Partido Popular. Y dijo que no (escrito del Consejero de Presidencia de 4.12.2008). Argüían problemas de competencia (“en todo caso, la competencia sería estatal”), y financieros (igualmente, que pague el Estado. Eso sí, el Gobierno de La Rioja accede a “facilitar a los descendientes de las víctimas que lo soliciten las actividades de indagación, localización e identificación de desaparecidos… concesión de permisos, acceso a archivos propios, etc.”). Así que La Rioja no tiene un mapa de fosas “en condiciones” realizado por su gobierno regional. Tampoco lo pudo llevar a cabo la Asociación la Barranca para la Preservación de la Memoria Histórica, que solicita su primera subvención al Ministerio de Presidencia el año 2010. Ya era tarde. Además, la Asociación tiene sus propias prioridades. En ese año la construcción de un monumento a las “Mujeres de Negro” que se colocará este año en la Fosa Común-Cementerio civil de la Barranca. (El objetivo de la subvención solicitada en 2011 por la Asociación es, por cierto, la exhumación de los restos de 9 riojanos asesinados y enterrados en septiembre de 1936 en Montenegro de Cameros, Soria). Lo que sí hicimos ya en La Rioja, a finales de 1979, fue exhumar bastantes fosas comunes, situadas en La Rioja Baja. Según uno de los promotores de aquella entrañable y emocionante acción, el sacerdote Victorino Aranguren, se exhumaron entonces los restos de 2.158 navarros (de la zona de la Ribera) y 1.333 riojanos (de la Rioja Baja; y una más en San Vicente de la Sonsierra, por cierto, para quien vea el mapa de fosas ministerial, totalmente finalizada). En mi opinión, esa cifra de riojanos exhumados es muy exagerada, sobre todo porque, dejando otras fosas menores pendientes de una posible localización y actuación, teníamos ya 400 personas enterradas en el cementerio de Logroño (y cuyos restos por aquellas mismas fechas acabaron en los osarios municipales al levantar las tumbas de 1936), y otras 400 personas asesinadas en la Barranca donde siguen y seguirán enterradas. (Un lugar, la Barranca, a pocos kilómetros de Logroño, que siempre cuidaron y conservaron los familiares de la víctimas, hasta cerrarlo y convertirlo en cementerio civil el 1º de mayo de 1979). La suma apuntada de exhumados en la Rioja Baja y los enterramientos en el cementerio de Logroño y en la Barranca de Lardero, sería de 2.133 restos-personas. Más de las que hemos podido documentar en toda La Rioja (alrededor de 2.000). En todo caso, visto el párrafo anterior, puede entenderse que la Asociación de Memoria Histórica en La Rioja eligiera la palabra “preservación” en vez de la más utilizada de “recuperación”. Volviendo al tema del mapa de fosas, y teniendo en cuenta que el Gobierno de La Rioja del Partido Popular no iba a asumir la realización del mismo, y que la Asociación la Barranca no disponía de fondos para ello, yo mismo me ofrecí a preparar un documento que titulé “Datos para un mapa de las fosas” (de La Rioja naturalmente; basado en mis trabajos sobre la represión en La Rioja), y que envié al Ministerio de Justicia. Entiendo, a tenor de los resultados aparecidos en el mapa ministerial, que ese documento no tenía fácil traducción según los parámetros marcados por el Ministerio, pero es lo que en ese momento, yo al menos, pude hacer. Por todo ello, adjunto ese documento a este escrito y lo envío a Asociaciones y personas interesadas en el tema para que conozcan mejor el estado de la cuestión del mapa de fosas en La Rioja. Y recuerdo que los listados de los asesinados en la Barranca y en toda La Rioja, pueden verse en las paredes de ese mismo lugar. El listado final, el de los 2.000, está colgado además en algunas páginas webs, por ejemplo en la de la misma Asociación la Barranca: www.labarranca.org. Finalmente, y al margen de que sean asociaciones y personas a título individual o colectivo quienes estemos llevando a cabo en la actualidad el trabajo de búsqueda y exhumación de los restos de las víctimas del franquismo, quiero manifestar, una vez más, que esa responsabilidad es y debiera serlo en la realidad y en su totalidad, del Estado, del Gobierno de España. Todavía es tiempo de que todos lo exijamos así.
Jesús Vicente Aguirre González
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