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VEINTICINCO AÑOS DE DEMOCRACIA MUNICIPAL
Jesús V. Aguirre En estos momentos en que se celebran los 25 años
de democracia municipal, subo a esta tribuna para lanzar un mensaje de
paz y de justicia, y espero que así lo entienda la sociedad riojana
a la que me dirijo y especialmente sus autoridades municipales y regionales.
Y esto quería decir. Es de justicia que al celebrar nuestros 25 años de Democracia Municipal, tengamos un recuerdo para aquellos concejales y alcaldes elegidos democráticamente entre 1931 y 1936 que, lejos de encontrar homenajes o reconocimiento por su labor, encontraron la muerte en el año 1936 en el ejercicio o por el ejercicio de sus funciones. Espero que Don Pedro Sanz y Don Alberto Bretón al dirigirse dentro de unos días a los alcaldes elegidos democráticamente en estos años, tengan un recuerdo para aquellos otros, personalizando el recuerdo y el homenaje en la figura de los siguientes riojanos, alcaldes constitucionales, democráticamente elegidos por sus conciudadanos: D. Antonio Martínez Ribera, labrador, alcalde de Ábalos. D. Cosme Gonzalo Ayarza, labrador, alcalde de Agoncillo. D. Agustín Martínez Royo, alcalde de Alcanadre. D. José Calvo Miranda, agricultor, alcalde de Aldeanueva de Ebro. D. Justo Soret Melero, agricultor, alcalde de Alfaro. D. Nicolás Martínez de Sojo, alcalde de Anguciana. D. Gregorio Salinas, labrador, alcalde de Casalarreina. D. Fidel Osorio Hernáez, labrador, alcalde de Cenicero. D. Ángel Cordón Ruiz, propietario de un bar, alcalde de El Villar de Arnedo. D. Gregorio Marroquín, labrador, alcalde de Galbárruli. D. Felipe Aragón Aragón, panadero, alcalde en funciones de Haro. D. Antonio Sampedro Martínez, jornalero, alcalde de Lardero. D. Librado Valdemoros Ibarra, labrador, alcalde pedáneo de El Cortijo, barrio de Logroño. D. Basilio Gurrea Cárdenas, médico, alcalde de Logroño. D. Julián Cabello Jiménez, agricultor, alcalde de Muro de Aguas. D. Félix Morga Rocandio, zapatero, y D. Valero Ojeda, zapatero igualmente, alcaldes de Nájera. D. Matías Pérez Escudero, labrador, alcalde de Nalda. D. Aniceto Calleja Merino, alcalde de Peroblasco. D. Perfecto Miranda Medrano, labrador, alcalde de Pradejón. D. Cecilio Jiménez Jiménez, ganadero, alcalde de Préjano. D. Federico Pérez Pérez, agricultor, alcalde de Quel. D. Justiniano Martínez de Salinas, labrador, alcalde de Sajazarra. D. Marcelino Lacalzada Santodomingo, alcalde de San Martín (Valle del Jubera, hoy deshabitado). D. Agustín García Sáez, alcalde de San Millán de Yécora. D. Enrique Barrón Payueta, panadero, alcalde de San Vicente de la Sonsierra. D. Wenceslao Ollero Fuentes, fontanero, D. José Olagüenaga Sáinz y D. Alejandro Gallego Benito, abogados, alcaldes los tres de Santo Domingo de la Calzada. D. Santiago Ortiz Güemes, labrador, alcalde de Treviana y D. Ángel García Benito, comerciante, alcalde de Villamediana de Iregua. Puede que falte alguno. Desde luego también murieron asesinados en 1936 numerosos concejales de los pueblos citados y de otros (al menos en Ausejo, Briones, Calahorra, Cervera del Río Alhama, Entrena, Fuenmayor, Rodezno, San Asensio y Torrecilla en Cameros). A todos ellos, alcaldes y concejales, debiera recordarles cada corporación en las fechas y condiciones que mejor estimen oportuno. Y a todos juntos, repito, podía hacerse ahora, con motivo de celebrar los 25 años de democracia municipal.
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